¿Cómo funciona la piel?
La piel es el órgano más grande del cuerpo y tiene muchas funciones importantes. Una de las tareas más importantes es protegernos de infecciones y sustancias químicas peligrosas. Una barrera cutánea saludable es fundamental para cumplir esta misión. La piel tiene una capacidad increíble para autorepararse y en la mayoría de los casos se trata de eliminar lo que no debe estar en la piel para que cuente con las condiciones para curarse. Hay que evitar aplicar productos innecesarios en la piel, como por ejemplo conservantes y perfumes.
Las tres capas de la piel
La piel está compuesta por tres capas. Estas reciben el nombre de epidermis (piel superficial), dermis (piel profunda) e hipodermis (piel subcutánea). Cada capa está formada por varios estratos y las distintas capas se estructuran de manera diferente y están compuestas por diferentes tipos de tejidos y células.
Epidermis
Epidermis está recubierta de grasa (lípidos) y agua que juntos forman una barrera protectora (película hidrolipídica). La película hidrolipídica ayuda a mantener la piel tersa y también supone una protección extra frente a bacterias, virus y hongos. La secreción de las glándulas sebáceas y sudoríparas mantiene la película hidrolipídica. La epidermis está formada por células de queratinocitos en cinco estratos. Las células se crean en el estrato interno de la epidermis y se mueven a lo largo de su vida hacia la superficie de la piel. Durante este recorrido, las células cambian y maduran, un proceso que se llama queratinización o cornificación. La queratinización es lo que distingue los diferentes estratos.
Dermis
Dermis está formada por tejido conectivo, fibras y proteínas (colágeno & elastina) que contribuyen a la elasticidad y la resistencia de la piel. Las fibras elásticas se hacen menos numerosas a medida que envejecemos, lo que hace que la piel pierda tersura y se arrugue. Las fibras pueden dañarse por los rayos del sol y envejecer la piel de forma prematura. La dermis también cuenta con glándulas sudoríparas y sebáceas, vasos sanguíneos, receptores sensoriales y folículos pilosos. Al tacto, se envía información desde la dermis al cerebro a través de los nervios. Los vasos sanguíneos aportan nutrientes y eliminan los productos de desecho. La dermis tiene una estructura resistente que protege el cuerpo de golpes y el tejido conectivo ayuda a que las heridas cicatricen.
Hipodermis
Hipodermis es la capa cutánea más interna y gruesa, formada por vasos sanguíneos y tejido conectivo que contiene células grasas. Las células grasas son la reserva energética del cuerpo y ayudan a regular la temperatura corporal, además de amortiguar los golpes. La cantidad de grasa que tenemos en la hipodermis depende de los genes que tengamos. El grosor de esta capa cutánea puede variar mucho. En una persona delgada, la hipodermis puede tener un grosor de 2 a 10 mm y en una persona con mucha grasa puede llegar a tener un grosor de 10 cm.
¿Por qué es tan importante para nuestra salud?
El estrato interno de la epidermis se llama capa de crecimiento (estrato basal) y aquí se forman las células de queratinocitos. La capa de crecimiento está formada por una capa de queratinocitos en forma de ladrillo que crecen de manera compacta. El siguiente estrato se llama capa de las células espinosas (estrato espinoso) y es aquí donde los queratinocitos crean queratina, que es una fibra proteica y adquiere una apariencia espinosa/afiada.
El siguiente estrato se llama capa granular (estrato granuloso) y aquí es donde comienza la queratinización. Los queratinocitos crean gránulos que se transforman en queratina y lípidos. El penúltimo estrato de la epidermis se llama capa luminosa (estrato lucido), aquí las células están aplanadas y muy compactamente agrupadas, lo que hace que sea difícil distinguirlas.
El último y más externo estrato de la epidermis se llama capa córnea (estrato córneo), aquí hay aproximadamente veinte capas de células cutáneas muertas, aunque esto varía según la zona del cuerpo. La piel expuesta, como por ejemplo la de la planta de los pies, tiene una capa córnea gruesa y pueden aparecer callosidades. La piel menos expuesta, como por ejemplo la de los párpados, tiene una capa córnea más delgada.
En la capa córnea también se encuentran los poros de las glándulas sudoríparas y las aberturas de las glándulas sebáceas. Las células de la capa córnea se mantienen unidas y se cohesionan gracias a los lípidos. Los lípidos son fundamentales para mantener una piel sana, ya que forman la barrera protectora cutánea y retienen la humedad. Si no se tienen suficientes lípidos, la piel puede secarse y sentirse tensa y áspera.
La capa córnea actúa como una protección frente a factores externos como, por ejemplo, el frío. Las células muertas se desprenden lentamente en un proceso llamado descamación (desquamación). Las células que se pierden durante la descamación son reemplazadas por células nuevas. La vida útil de una célula es de aproximadamente 4 a 6 semanas. El recorrido de un queratinocito desde la capa de crecimiento hasta la capa córnea tarda aproximadamente tres semanas, y luego permanece en la capa córnea unas dos semanas antes de desprenderse.